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lunes, 29 de febrero de 2016

DESOBEDIENCIA, TDH Y FALTA DE MOTIVACION PARA EL ESTUDIO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Desobediencia desafiante, TDAH y la falta de motivación para el estudio son las consultas más frecuentes  de los padres.



Se aprecia que los adolescentes actuales resisten mal la frustración, el malestar, no quieren aburrirse, cuando quieren algo tiene que ser ya, confunden el quiero esto con necesito esto. Se inician en el consumo de alcohol, tabaco  y cannabis a edades más tempranas, abusan de los videojuegos y del móvil; salen hasta altas horas de la noche, tienen relaciones sexuales prematuras,…todos estos comportamientos  afectan en el rendimiento académico y   pueden derivar en trastornos de conducta y mentales.

Los padres se sienten desorientados y con dificultad para manejar determinados comportamientos de sus hijos, ante los problemas que plantean, el Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia –Fundación FAROS- del Hospital San Joan de Déu de Barcelona, bajo el título “Adolescentes con trastornos de comportamiento ¿Cómo podemos detectarlos? ¿Qué se debe hacer? elabora un documento con una serie de recomendaciones para abordar algunos de sus  problemas, avalado por profesionales de la psicología, psiquiatría, de la enseñanza y pediatría. El informe completo se encuentra disponible en la página Web de FAROS San Joan de Déu:


Los problemas principales por los que consultan los familiares de los niños o adolescentes son: la desobediencia pertinaz ( trastorno negativista desafiante)  trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y falta de motivación para el estudio.

La desobediencia




La desobediencia puede llegar a ser un trastorno negativista desafiante cuando cumple los criterios  que se especifican en el manual DSM-V:

A menudo pierde la calma, está muy susceptible o se molesta con facilidad.

A menudo está enfadado y resentido.

Discute a menudo con los padres.

A menudo desafía activamente o desobedece  a los padres o superiores.

A menudo molesta a los demás a propósito.

A menudo culpan a los demás de sus errores o su mal comportamiento.

Para que estos comportamientos constituyan un trastorno negativista desafiante han de darse con una determinada frecuencia para distinguirlos de los que se consideran normales.

En los niños de menos de 5 años el comportamiento debe aparecer casi todos los días durante seis meses por lo menos.

En los niños mayores de 5 años el comportamiento debe aparecer por los menos una vez por semana al menos durante seis meses.

Estos criterios son orientativos, debe tenerse en cuenta también  si la intensidad y frecuencia de los comportamientos rebasan los límites de lo normal para el nivel de desarrollo del niño.

Este trastorno genera un elevado malestar en el niño  y en su entorno (familia, amigos, compañeros de clase etc.).

Hay que descartar que este comportamiento aparezca causado por otros trastornos, enfermedades o consumo de drogas.



El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH)

Trastorno muy de moda actualmente, se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos.

De acuerdo con  clasificación DSM-IV, se establecen 3 subtipos del TDAH, según la presentación del síntoma predominante:

Tipo con predominio del déficit de atención.

Tipo con predominio de la impulsividad-hiperactividad.

Tipo combinado, donde predominan tanto síntomas de desatención como de impulsividad-hiperactividad. 

Algunas alteraciones provocadas por los síntomas, se presentan en dos o más ambientes (por ejemplo en casa y en la escuela).

Algunos de estos síntomas que causan alteraciones, estaban presentes antes de los 7 años de edad.

Debe haber pruebas claras de deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral, es decir de que los síntomas interfieren de forma significativa la vida de la persona.

Los síntomas no deben estar causados por otro trastorno mental.

Algunos autores, destacan las dificultades de autocontrol como eje central del trastorno. En este sentido, se describe el TDAH como un "déficit para inhibir la conducta prepotente" (Barkley 1995).

Principalmente, hay que distinguir el TDAH de comportamientos propios de la edad en niños activos, retraso mental, situaciones de ambiente académico poco estimulante y sujetos con comportamiento negativista desafiante.

Falta de motivación por el estudio.

La motivación es el interés  del  alumno por  aprender.

Algunas causas por las que un  niño o adolescente pierde la motivación para el estudio:

Trastornos del aprendizaje que le obliguen a realizar grandes esfuerzos  que lo llevan a no querer afrontar esa dificultad.

Problemas importantes con  compañeros, por ejemplo acoso escolar.

Cambios importantes que le estén afectando, por ejemplo, una mudanza, mala relación o  separación de los padresuna muerte o pérdida de personas allegadas.

Consumo de drogas u otras adicciones.

Enfermedades, por ejemplo anemia.

Trastornos psicológicos, depresión, TDAH etc.

Qué factores puede estimular la motivación al estudio


Relacionados con el centro de enseñanza: Se motiva más y mejor quien mayores y mejores experiencias vive en el aula.

El entusiasmo que transmita el  profesor es tan importante que llega a  influir en la elección de la carrera que posteriormente harán algunos alumnos.

Buen ambiente  en  clase y   buenas relaciones entre los compañeros.

La asistencia y participación en la clase.

La referencia a lo real del contenido de las materias; relacionar lo que se enseña con el mundo y las  experiencias del alumno. En situaciones de aprendizaje tienen mayor relevancia los procesos que los resultados, porque los procesos se mantienen en el tiempo y sirven de  motivación posterior.

Reconocer y valorar el esfuerzo que hace cada uno de los alumnos, animando siempre a la mejora.

Las nuevas tecnologías audiovisuales y la metodología didáctica  son suficientemente ricas en posibilidades como para que el profesor ponga en funcionamiento sus mecanismos de creatividad y pueda variar los estímulos, las actividades y las situaciones de aprendizaje con la frecuencia que cada alumno o grupo necesite.

Cambiar de actividad, hacer participar, preguntar, hacer prácticas o ejercicios, cambiar de grupo  o lugar, etc., ayudan a captar el interés o mejorar la atención.

Que el aprendizaje sea significativo

Un objetivo o actividad es significativa, cuando significa algo para el alumno, cuando se ve en ella alguna utilidad o cuando entretiene o divierte.

Tener posibilidades de éxito.El éxito anima, el fracaso desanima. Hay alumnos que saben de antemano de su fracaso, y no ponen ningún interés en su aprendizaje. Una  evaluación animosa por parte del profesor es eficaz.

Relacionados con los padres

Niños de  3 a 5 años Son años importantes para el desarrollo de los niños  y la implicación de los padres es fundamental para la motivación y  la percepción que adquieran del colegio será la que permanezca el resto de los años.
En general, los libros de educación infantil que utilizan los niños en los colegios contienen un guía para los padres en la que se exponen los temas que van a dar durante el curso y recomiendan actividades. Las unidades didácticas están íntimamente relacionadas con su vida cotidiana por lo que los padres deben saber qué están haciendo en clase sus hijos para completar y dinamizar el aprendizaje.
Por ejemplo aprovechando un paseo por el campo se pueden comentar como en otoño se caen las hojas de unos árboles y de otros no, según sean de hoja caduca o perenne.

Aunque en esta de la enseñanza  los niños no necesitan estudiar,  es recomendable que  se vayan acostumbrando a concentrarse  realizando actividades cortas adecuadas a su edad.  Por ejemplo  cada tarde a la misma hora y en el mismo lugar  pueden colorear dibujos, aprender una canción o una poesía infantil sencilla y repetirla, etc.
  

De 6 a 12 años: Educación primaria

En esta etapa los niños tienen que empezar a desarrollar su propia responsabilidad y entender que cada día hay que hacer parte del trabajo para obtener buenos resultados. Los cuentos son útiles  para transmitir lo que queremos decirles a esta edad.

Los niños de esta edad deben trabajar solos y preguntar las dudas si no comprenden el trabajo que están haciendo por los que los padres tienen que encontrar el equilibrio para estar cerca de ellos mientras hacen las tareas, dispuestos a resolverles las dudas pero otorgándoles independencia suficiente.

De 13 a 16 años: Educación secundaria

Etapa compleja por los cambios  hormonales y porque  inician la etapa de educación secundaria, de mayor  complejidad y dificultad de las tareas escolares.

En esta etapa es importante que vayan definiendo sus intereses, qué profesión le gustaría estudiar, con que trabajo se identificaría más…esto le ayudará a ver la secundaría como un trámite necesario para alcanzar sus objetivos.

Diez claves para motivar a nuestros hijos:


Curiosidad: Mantener el interés por aquello que les rodea les hará querer aprender y para ello estudiar. Es un círculo vicioso positivo que si conseguimos crearlo no desaparecerá nunca ,Su deseo de entender será el motor del estudio. 

Creatividad y juego: Entender los euros, las sumas y las restas acompañando a los padres a la compra y convertir en un juego las operaciones es un ejemplo de cómo se puede hacer de una asignatura un divertimento. Esto propicia un refuerzo positivo que le ayudará a seguir aprendiendo. También se pueden utilizar cuentos de forma inconsciente crearán en los niños un poso de motivación

Crear vínculos emocionales: Felicitarlo por el trabajo bien hecho y por el esfuerzo realizado afianza su personalidad y potencia la autoestima..

Recompensar el esfuerzo y los resultados: Premiar a los niños por los buenos resultados, aunque sean pequeños, les anima a repetirlos. Salir a parque, ayudar en la cocina o realizar una actividad extraordinaria puede ser buenos acicates para los pequeños.

Potenciar la responsabilidad personal: Si el niño se siente responsable de sus propios resultados querrá mejorarlos. No vale poner como excusa la personalidad del profesor o la falta de tiempo del alumno para hacer los trabajos. Fomentar la responsabilidad individual es principal para que en la adolescencia los chicos sigan estudiando ya que en esa etapa la influencia de los padres disminuye considerablemente a favor de la de sus iguale.

Convertir el estudio en experiencia: No todos los temas pueden llevarse a la práctica, pero muchos de ellos sí, especialmente en las primeras etapas educativas. Así podemos decirles a nuestros hijos: ‘Cuando conozcas bien los tipos de rocas y su dureza saldremos a la montaña a recoger algunas para que las clasifiques’. Para tareas más arduas como mejorar la expresión escrita se puede crear un blog o inventar cuentos para regalar a los amigos, o los familiares.

Eliminar el refuerzo negativo: Del mismo modo que las frases positivas y de ánimo mientras están trabajando ayudan  a que se creen anclas que relacionen la hora de hacer los deberes o de estudiar con algo agradable, los gritos, imposiciones o frases despectivas como ‘no sabes hacer nada’ minan la autoestima del menor y le provocan un rechazo inconsciente hacia los libros y las tareas escolares. Un buen entorno de estudio, ordenado y sin distracciones es también muy importante desde un punto de vista formal para mejorar la concentración.

Establecer retos: Si nuestro hijo tiene dificultades para concentrarse o para estar mucho tiempo sentado la mejor manera de motivarle es incorporando retos al estudio. Es recomendable dividir la tarea en partes y destinar unos minutos a cada una. Así para estudiar un tema puede dividirlo en lectura, esquema y memorización en dos tramos con 15 minutos para cada una de las secciones. El niño sentirá que está en un juego y que debe terminarlo en el tiempo establecido. Así se le hará más corto.

De lo bueno lo mejor, de lo peor lo suficiente: No todos tienen que ser linces en matemáticas, lengua o idiomas. Cada niño tiene puede tener una serie de habilidades diferentes a las de su compañero de pupitre y de hecho, es lo habitual. En ese sentido, no debemos focalizar el esfuerzo en aquello que se le da peor porque puede provocar frustraciones. En los estudios superiores es cuando más se aprecian estas diferencias, así, si un niño es muy bueno en matemáticas pero tiene más dificultades en lengua podemos llegar a un acuerdo que no le provoque ansiedad: ‘De acuerdo, puedes aprobar lengua y además en matemáticas tienes que trabajar para conseguir la mejor nota posible. Así tendrás una buena media’.

El ejemplo: Cuando los niños encuentran alguien en quien reflejarse se animan para seguir sus pasos y para mejorar. Puede ser un familiar, un amigo o un personaje histórico. Si identificamos lo que le gusta, será más sencillo encontrar ese referente.

La mayoría de estas recomendaciones ayudan a mejorar la motivación intrínseca que es aquella que hace que quieran estudiar y obtener buenos resultados por razones propias y no por lo que se espera de ellos. Se trata de una motivación más profunda y duradera por lo que requiere de constancia por parte de los progenitores para conseguirlo. 

Fuentes:

La motivación en el aprendizaje. Enrique Martínez-Salanova Sánchez.

Guía de los Criterios Diagnostico del DSM-IV y DSM-5

http://faros.hsjdbcn.org/es/cuaderno-faro/adolescentes-trastornos-comportamiento-como-podemos-detectarlos-debe-hacer

 ‘Los secretos de la Motivación’ José Antonio Marina.


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